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Módulo II: Sustento Vital

La gestión del
volumen interno.

Alimentos frescos

La alimentación trasciende la mera obtención de energía. Desde una perspectiva mecánica, lo que ingerimos determina el volumen y la densidad de los fluidos que el sistema cardiovascular debe movilizar constantemente.

La sobrecarga del sodio

El sodio es necesario para la transmisión nerviosa, pero consumido en las cantidades propias de la dieta industrial moderna, actúa como una esponja biológica. El cuerpo retiene agua para diluir este exceso, lo que incrementa el volumen de sangre en el torrente. Mayor volumen en conductos de diámetro fijo equivale a mayor presión.

Evitar (Retenedores)

  • - Fiambres y embutidos.
  • - Salsas embotelladas y aderezos.
  • - Sopas y caldos instantáneos.
  • - Productos de panadería industrial.

Privilegiar (Reguladores)

  • - Vegetales de hoja verde.
  • - Tubérculos (batata, papa).
  • - Especias naturales y cítricos.
  • - Proteínas magras frescas.

El balance del potasio y el agua

El potasio opera en oposición al sodio, ayudando al organismo a excretar el exceso de líquidos y promoviendo la relajación de las paredes de los vasos sanguíneos. Integrar alimentos ricos en este mineral es una estrategia de prevención eficaz.

Paralelamente, la hidratación adecuada es paradójica pero cierta: consumir suficiente agua pura previene que el cuerpo active los mecanismos de emergencia que retienen líquidos, asegurando una viscosidad sanguínea óptima para un tránsito sin esfuerzo.